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¿Tienes confianza en los demás?

¿Por qué eres tan desconfiando? ¿Qué te ha llevado a ser así? ¿No te das cuenta de que las determinaciones extremas no llevan a buen fin?

 

La desconfianza es un concepto negativo, que carga de pesimismo diversas facetas de la vida, sobre todo las que tienen que ver con las relaciones humanas.
La vida no se entiende sin confiar en los que tenemos al lado. Por supuesto en aquellos que lo merezcan. ¿Acaso te crees infalible? ¿Crees que puedes abarcarlo “absolutamente todo” en tu día a día? ¿Qué ocurrirá cuando no sea así? Evidentemente, tendrás que aprender a confiar, de lo contrario puedes llegar a sentir emociones cercanas a la ansiedad.

 

Pero, ¿qué ocurre cuando esa ansiedad la genera la desconfianza?< Parece contradictorio ¿verdad? No obstante, no lo es. Simplemente, estamos siendo víctimas de una distorsión cognitiva de base irracional.

 

  • ¿Crees que la gente es buena o mala?
  • ¿No crees que en el Universo no todo es blanco o negro?
  • ¿Desde qué momento de tu vida eres así de desconfiado? ¿Qué te ocurrió?
  • ¿En qué te basas para pensar que todo el mundo es igual o que las cosas ocurrirán siempre de la misma manera?
  • Vuelve a leer estas preguntas una y otra vez.

     

    La desconfianza se convierte en un magneto que atraerá tu energía y guiará tus acciones ( si quieres saber un poco más sobre la energía, te recomiendo este video de Ingeniería de lo Imposible Pachuca). Si sientes desconfianza hacia todos, entonces por ejemplo no podrás tener un gran negocio, tu negocio estará limitado a lo que tú puedas hacer por ti mismo. Sin confianza, no podrás delegar, y sin delegar en los demás, tus metas no podrán ser más grandes que lo que tú puedes hacer solo.

     

    De la misma manera, la desconfianza atraerá tu energía en tus relaciones. En vez de centrarte en disfrutar y afianzar tus relaciones, tu energía estará invertida en contemplar las preguntas y dudas que va sembrando la desconfianza.

     

    Un Pequeño Juego de Confianza

     

    El escritor alemán Goethe escribió “En el momento que aprendas a confiar en ti, aprenderás cómo vivir”. Como ya dije, confiar en los demás es importante, en especial si quieres un negocio grande y aún más, si ese negocio es una red de mercadeo. Pero, para confiar en los demás, primero debes confiar en ti mismo.

     

    Así que te tengo un pequeño juego de auto-reconocimiento cortesía de Ingeniería de lo Imposible Pachuca.

     

    Imagina que estás solo en una cafetería disfrutando de la tarde, te veo sentado allí y te pregunto, ¿estás cómodo? La mayoría de las personas diría que sí, que están cómodos.

     

    Pero… ¿en serio estás cómodo?

     

    Claro, estás en una cafetería, relajado, tal vez lo único molesto en ese momento soy yo preguntándote insistentemente si estás cómodo.

     

    ¿Ya te imaginaste la escena? Bien. Ahora piensa, si estuvieras sólo en tu habitación (tal vez lo estés mientras lees esto) ¿estarías sentado justo como te imaginaste sentado en la cafetería?

     

    La respuesta es un rotundo NO. Pero, ¿por qué no?

     

    A la mayoría de las personas en este punto les cuesta un poco de tiempo darse cuenta de la respuesta: si estás en público te sentarás con una posición mucho más cuidada, que si estás en privado, en el espacio que tienes preparado para tu total descanso y relajación.

     

    Para ser más exactos. En la cafetería no están del todo cómodos. El problema no es estar incómodos. El problema es que ni siquiera somos conscientes de que estamos incómodos. Somos capaces de decir en la cafetería, sin ningún asomo de vergüenza, de que estamos “completamente” cómodos, cuando no es así.

     

    Y eso qué tiene que ver con la confianza. Pues, que si tuvieras total confianza en los demás, te sentarías en la cafetería como lo haces en tu habitación. Pero, no es así. Tan pronto estamos frente a alguien más, inmediatamente estamos condicionados a adaptar nuestro comportamiento y dejar de actuar como realmente somos.

     

    No te estoy diciendo que te comportes en la calle como si estuvieras en tu cuarto. Simplemente te pregunto, ¿eres consciente de que eres desconfiado? Y a partir de ahí, esa desconfianza ¿Te ayuda a lograr tus objetivos o te impide que los alcances?

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